La bendicion nupcial

Monday, April 6, 2009 12:19      Publicado por: vanesa
Publicado en la categoria bodas, costumbres, historia
Comments Off

bendicion-nupcial1

La bendición nupcial es el momento en el que el sacerdote o el diácono, bendice a los novios, justo después del intercambio de consentimientos, invitando a la asamblea que rece con ellos y por ellos, pidiendo a Dios la protección para los novios.

Se trata de un momento muy solemne en la celebración del matrimonio. El sacerdote que pronuncia esta oración, extiende sus manos sobre los esposos, al igual que lo hace el obispo para la confirmación, o como el sacerdote hace en el momento de la consagración, sobre el pan y el vino.

Con sus palabras, realiza una invocación al Espíritu Santo, que técnicamente se llama en griego “epíclesis”.

Cuando preparéis vuestra celebración, tendréis que elegir, de común acuerdo con el sacerdote, la fórmula que más os guste, dentro de las posibilidades que ofrece el ritual del sacramento del matrimonio. Tendréis que ver cuál es la que mejor se adapta a vuestra situación, y con la que mejor o identificáis.

He aquí un ejemplo de bendición nupcial:

“Oh Dios, que con tu poder creaste todo de la nada, y, desde el comienzo de la creación, hiciste al hombre a tu imagen y le diste la ayuda inseparable de la mujer, de modo que ya no fuesen dos sino una sola carne, enseñándonos que nunca será lícito separar lo que quisiste fuera una sola cosa.

Oh Dios, que consagraste la alianza matrimonial con un gran misterio y has querido prefigurar en el Matrimonio la unión de Cristo con la Iglesia.

Oh Dios, que unes la mujer al varón y otorgas a esta unión, establecida desde el principio, la única bendición que no fue abolida ni por la pena del pecado original, ni por el castigo del diluvio.

Mira con bondad a estos hijos tuyos que unidos en Matrimonio, piden ser fortalecidos con tu bendición: Envía sobre ellos la gracia del Espíritu Santo, para que tu amor derramado en sus corazones, los haga permanecer fieles en la alianza conyugal. Abunde en tu hija N. el don del amor y de la paz, e imite los ejemplos de las santas mujeres, cuyas alabanzas proclama la Escritura. Confíe en ella el corazón de N., su esposo, teniéndola por copartícipe y coheredera de una misma gracia y una misma vida, la respete y ame siempre como Cristo ama a su Iglesia.

Y ahora, Señor, te pedimos también que estos hijos tuyos permanezcan en la fe y amen tus preceptos; que, unidos en Matrimonio, sean ejemplo por la integridad de sus costumbres; y, fortalecidos por el poder del Evangelio, manifiesten a todos el testimonio de Cristo; que su unión sea fecunda, sean padres de probada virtud, vean ambos los hijos de sus hijos, y, después de una feliz ancianidad, lleguen a la vida de los bienaventurados en el reino celestial. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.”


Both comments and pings are currently closed.

Que tal un crucero de lujo para tu viaje de novios?